Ocultas en alguna balda de la vieja librería del salón haciendo las veces de pisapapeles. Quizás guardadas con mimo y cariño en un viejo bolso desvencijado por el paso del tiempo, o montadas aún en su cuerpo original, reluciente y conservado en esa hermosa funda de cuero resquebrajada. Clásicos de cristal que vuelven a cobrar vida y protagonismo hoy día con equipos como los que nos ofrece Fujifilm o Sony en su apartado mirrorless, y que nos obligarán a desempolvar estas piezas de coleccionista, demostrándonos sin duda de que pasta están hechas al combinarlas con los equipos fotográficos digitales mas avanzados, que sacarán a relucir todas esas cualidades ópticas que durante años se mantuvieron en un estado latente, esperando sin duda la llegada de tiempos mejores.
