
Vivimos una época complicada en la que los fotógrafos, tanto profesionales como aficionados buscan de alguna manera su lugar. Por desgracia, todo está bastante confuso y no se tiene claro cual es el mejor camino para respetar el campo profesional o para acceder a él sin perjudicarlo. Yo siempre he defendido que la formación es el mejor camino para que el aficionado pueda convertirse en profesional si lo desea. La formación, a ser posible de la mano de los mismos profesionales, les va a aportar no solo los conocimientos técnicos y artísticos, sino que también aportará una visión realista del mercado actual.